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Atardecer

Los autos hoy no resollan,
las avenidas se han olvidado
de su estridente sino,
y el río canta su camino
porque el ruido se ha cansado

El tímpano me da gracias,
se alimenta con suspiros
y crujidos de hierba seca,
cuando se asoma a la oreja
ve evadirse dos destinos

No puedo aunque quiera,
consumirme en todo tu sabor,
y el muro mudo de placeres
lo cambiaremos por deberes
tan absurdos que dan dolor

Adiós encarnación del viento,
productora de mil quimeras,
que estando lejos me haces bien,
lo sabes, me lo ha dicho tu piel,
por eso tan oronda me dejas.

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