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Meseta

Y todo lo que hago es por esos días,
que han de llegar para no irse más,
caminando una meseta sin final,
ojalá mano a mano en poesía.

En todo lo que pienso está tu figura,
lenta, profunda y triste como el aire,
que está allí esperando siempre,
bordando el tiempo como aventura.

Ninguna espera es corta ni placentera,
sus promesas sólo son dádivas mías,
que ocasionan sobregiro en mi cuenta
y empeñan todo en nombre de tu llegada.

Esos días van a ser los incontables,
de luna y sol indiferentes y eternos,
de confort sin arrepentimiento
y dulces sueños en laureles.

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